Fast fashion: la tendencia que contamina
La industria textil genera el 10% de las emisiones globales de carbono y millones de microfibras que llegan al mar.
El consumo de moda rápida en los últimos años se ha intensificado, impulsado por las tendencias en las redes sociales y la publicidad en los medios digitales, provocando que cada vez que compramos ropa en línea, esas prendas representen una consecuencia ambiental que la mayoría de las veces no se toma en cuenta.

De acuerdo con la ONU, la industria de la moda es la 2.ª más contaminante en el mundo, ocupando el mismo lugar en el consumo de agua y generando el 20% de aguas residuales, en las que se liberan medio millón de toneladas de microfibras sintéticas que contaminan el mar. Aunado a esto, es responsable del 10% de las emisiones globales de carbono durante el año; esto representa un porcentaje mayor a los residuos ambientales que emiten las demás industrias, como los vuelos internacionales o el transporte marítimo.
En promedio, actualmente los consumidores compran 60% más prendas de ropa de las que necesitan; a esto se le suma que las prendas adquiridas se utilizan solo un 7% de su tiempo de vida. Esto se debe a la rapidez con la que se mueven las tendencias en el mundo actual y las empresas adaptándose a ellas con la misma velocidad, generando cada vez más residuos textiles en los océanos y en los basureros, generando una huella ambiental masiva.
Debido a las consecuencias que se han detectado con el paso de los años, la ONU y su alianza para la moda sostenible buscan detener las prácticas del sector textil que afectan directamente al medio ambiente, por lo que, en cooperación con grandes marcas como H&M y agencias de la misma organización de las Naciones Unidas, han identificado las acciones que afectan al ecosistema, presentando políticas y alternativas que fomenten la producción y el consumo responsable para la industria de la moda.
Dentro del contexto poblano, existen alternativas al alcance de todos; además de las marcas que utilizan materiales compuestos por fibras sostenibles y biodegradables, los bazares de ropa de segunda mano se han convertido en el punto de encuentro para comprar prendas y darles un tiempo más de vida sin comprometer al planeta.